Qué debemos saber, si queremos tener un huerto ecológico. Capítulo 1: La Organización del huerto.

En siete capítulos, desde Saliendo del tiesto vamos a ver la manera mas LÓGICA de tener un huerto ECO.

1.1. Espacio

Es interesante empezar por parcelas pequeñas, fáciles de manejar, que nos sirvan de rodaje, para progresivamente ir animándonos con mayores superficies y con plantas y variedades más exigentes y delicadas en su cultivo.
Para una familia de cuatro miembros será suficiente una parcela de 100 o 200 m2, aunque también con 30-50 m2 podemos conseguir una elevada producción de hortalizas básicas, como lechugas, coles, judías, tomates, calabacines, puerros, zanahorias, etc.
El espacio es la primera de las cuestiones a tener en cuenta en la organización para crear un huerto ecológico

1.2. Orientación, luz, temperatura

La orientación ideal sería al Sur o como mínimo que reciba luz solar directa varias horas al día, imprescindible para que las plantas realicen la fotosíntesis, puesto que de ello depende su desarrollo y el contenido de nutrientes y vitaminas que luego nos aportarán al consumirlas. Aunque las plantas también necesitarán sus horas frío, horas sombra, horas calor.
En un huerto ecológico, la orientación cardinal ideal de los bancales o surcos sería Norte-Sur, ya que así reciben la máxima luz solar durante todo el día.
La orientación cardinal ideal de los bancales o surcos sería Norte-Sur, ya que así reciben la máxima luz solar durante todo el día.

1.3. Aire, vientos dominantes

El aire atmosférico aporta Oxígeno, Nitrógeno, Hidrógeno y otros compuestos químicos imprescindibles para el buen desarrollo de las plantas, pero entre todos ellos destaca del CO2, vital en el proceso de la fotosíntesis, durante el cual la planta absorbe básicamente Carbono, destinado a la formación de estructuras celulares (celulosa) que representan el 80% de la plantas.
Es muy importante tener en cuenta la proximidad al mar y la influencia de los vientos salinos para la creación de un huerto ecológico
¿Qué es el viento? El aire en movimiento, así que es necesario conocer los vientos dominantes en nuestra parcela o huerto, para poder modular, moderar y proteger de ellos a nuestros cultivos mediante setos, muros y/o barreras cortavientos, creando microclimas que favorezcan el desarrollo de nuestras plantas.
Es muy importante tener en cuenta la proximidad al mar y la influencia de los vientos salinos.

1.4. Agua y riegos

El agua es la sangre de la tierra. Es el elemento (mineral) en el que se disuelven las sustancias nutritivas presentes en la tierra, permitiendo a la plantas su absorción a través de la raíces e incluso a través de las hojas debido a la humedad del aire.
Es vital aprender a gestionar y dosificar el agua y los riegos de nuestros huertos, para lo cual hay que conocer los requerimientos de cada planta en todos sus ciclos vegetativos, ya que a diferentes especies de plantas, distintas necesidades hídricas (no es igual un tomate que una lechuga) y además, cada planta precisa un aporte concreto en sus diferentes etapas de crecimiento.
El exceso de riego provoca problemas de asfixia de las raíces, podredumbres y hongos, mientras que lo contrario supone una merma en el desarrollo vegetal y hace que las plantas se hagan duras (frutos duros) y con tendencia a subirse a flor.

1.5. Tierra y/o sustratos: el suelo

El suelo ES LA BASE DE LA AGRICULTURA. Proporciona a las plantas su sustento, como anclaje y como sistema de alimentación, de donde toman los Macro Nutrientes (N, P, K), los Micro Nutrientes (Ca, Fe, Bo, Mg, Mn, Cu, Zn, S,Cl) y el agua. Es, por tanto, la despensa de los vegetales.
La parte del suelo con mayor interés agronómico o capa fértil de la tierra, se encuentra entre los primeros 30 cm de profundidad (donde las raíces de los cultivos toman el agua y los elementos nutritivos) y debemos procurar no voltearla porque la enterraríamos en profundidades donde sólo pueden desarrollarse las bacterias anaerobias.
El suelo es una estructura compleja, un “Ente Vivo”, donde interactúan elementos muy diversos: minerales, materia orgánica en descomposición, millones de micro y macro organismos, que con el calor, el agua y el aire adecuados, le confieren unas cualidades muy especiales, posibilitando el desarrollo de la vida. Y para que la tierra sea más fértil en imprescindible que haya la máxima biodiversidad.
Para conocer el estado del suelo hay que valorar multitud de parámetros, de los cuales los más importantes son:

1. Físicos

  • Textura de la Tierra, que depende de la proporción de arcilla, arena, limos y materia orgánica.
  • Estructura o combinación de agregados o gránulos que forman esos limos, arcillas y arenas, que al unirse dan lugar a unidades de mayor tamaño, dejando huecos entre ellos.

2. Químicos

  • Nivel de PH, que representa la alcalinidad o acidez de la tierra. Su importancia radica en la movilidad de los elementos nutricionales de las plantas y de la actividad de los microorganismos, que sitúan su óptimo en un ph entre 5,5 y 7,5.

3-Biológicos

  • La Biodiversidad.

Tierra y/o sustratos: el suelo en un huerto ecológico

1.6. Planificación

Partiendo de la base de que el huerto es cambiante, es aconsejable hacerse con un “Cuaderno de Campo”, donde realizaremos una planificación detallada mediante dibujos y esquemas gráficos o tablas, siguiendo, por ejemplo, el siguiente guión que os recomendamos:

  • Elección de cultivos.
  • Establecimiento de bancales.
  • Labores a realizar.
  • Calendario de siembras y trasplantes.
  • Elección del espacio adecuado para cada cultivo.
  • Estudiar las mejores rotaciones de los cultivos.
  • Diseñar las asociaciones más favorables.

 
Planificación en huerto ecológicoTambién realizaremos un esbozo de la huerta con las dimensiones y forma aproximadas, a modo de PLANO, donde ubicaremos las edificaciones, cierres, árboles, setos, puntos de agua, que llamaremos «Elementos fijos o Estables».
Habrá que tener en cuenta los vientos dominantes en la zona y ver la posibilidad de emplazar nuevos elementos necesarios, según los metros cuadrados disponibles, como por ejemplo los puntos de riego, la eliminación de acumulaciones de agua de lluvia o su aprovechamiento, ubicación de los bancales, caminos, compostero, etc.
Si te ha gustado este artículo, no te pierdas el siguiente capítulo: «Qué huerto queremos, gustos y necesidades».
 

Los cinco motivos.

Cinco motivos para creer en EcoGalia
Siendo como somos, personas nacidas en un mundo en el que la comida era tan natural que ni siquiera nos planteábamos que no lo fuera, donde se comía solo fruta y verdura de temporada, porque otra sencillamente, no había, y que aún disfrutábamos enormemente de un viaje en coche, porque era una ocasión de, sin mayor riesgo, conocer España de una forma directa y sencilla, sus paisajes, sus comidas, sus gentes… siendo, como digo, personas de esa “época”, no sentimos que se pueda continuar viviendo en un mundo que ha cambiado:
un mundo donde el vertido de arsénico o mercurio que se hace en un lugar del planeta acaba afectando a todo el resto; un mundo en el que la fruta y verdura del súper no se diferencia de la que viene en conserva, ni por sabor, ni por olor, ni por forma.
Cada día más, somos parte de un todo homogéneo, en el que cualquier búsqueda de algo natural, tradicional, “de toda la vida”, se transforma en un camino infructuoso. Hemos llegado a un “equilibrio” tan comprometedor con nuestra propia felicidad, que se hace necesario buscar un nuevo punto de vista; una forma de intentar vivir mucho menos “confortable” y mucho más sostenible.
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Estos son nuestros retos:
1.- Vivir más y, sobre todo, mejor, entendiendo por mejor, con más salud y conciencia de nosotros.
2.- Dejar un camino hecho hacia un mundo mejor y más sostenible: seguimos dependiendo del petróleo. Todo es plástico.
3.- Intentar contagiar esta actitud a todos aquellos con quienes interactuamos a diario; si no consumimos mal, no habrá tanta producción de ese mal.
4.- Sentir que somos protagonistas de un cambio. Sereno. Sin integrismo. Sin exclusión. Pero consistente y en positivo.
5.- Hacer posible, en la medida que sea, que cada día una persona más se sume al proyecto. En algún punto, no habrá marcha atrás.
Parece un juego de evidencias y brindis al sol. Quizá sí. Pero si lo transformamos en una forma de trabajar, y de vivir, tendrá todo el sentido.
Gracias por sumarte a este proyecto, tan poco emocionante pero, a la vez, tan ambicioso y gratificante.
Bienvenid@!!