Qué debemos saber, si queremos tener un huerto ecológico. Capítulo 3: El momento de plantar

Seguimos con el tercer capítulo de la serie de artículos sobre todo lo que debemos saber si queremos tener un huerto ecológico. En esta ocasión, afrontaremos el momento de plantar.

Plantar, multiplicar, reproducir. Existen fundamentalmente dos formas de reproducción: Sexual o por semilla y Asexual o vegetativa, mediante estaquillado, estolones, división de mata, esquejado, acodo.

3.1. Reproducción sexual

Qué huerto ecológico queremos. Capítulo 3 semillas

  1. Plantar: Según el tipo de semilla y variedad a cultivar, tenemos varias opciones:
    • Siembra directa, directamente en la tierra. Una vez preparado el terreno, de modo que esté mullido, aireado y bien desmenuzado en superficie, se procede al distribución de las semilla, que se pueden depositar a chorrillo.
    • Siembra a golpes, que se realiza depositando varias semillas en un mismo hoyo.
    • Semilleros, que nos permiten controlar la temperatura, humedad y demás condiciones idóneas para la germinación de las semillas y su desarrollo en los primeros estadios, para su posterior repicado a macetas en su enraizado o el trasplante en tierra cuando estén suficientemente desarrolladas.El sustrato debe de ser suelto, bien aireado y con capacidad para retener la humedad sin encharcamientos, no siendo útil por tanto la tierra de la huerta. Ha de prepararse con una mezcla de tierra, arena, fibra de coco o sustrato de tojo, compost ya muy hecho y un poco de humus de lombriz.
    • Macetas y contenedores, bien sean recipientes para siembra, bandejas alveoladas, hueveras, envases de yogur, etc. Precisan de muchos cuidados a lo largo del proceso, requiriendo un sustrato orgánico equilibrado y rico en humus, y son susceptibles de sufrir fuertes deshidrataciones, por lo que debemos mantener la humedad controlada en todo momento.
  2. Repicar: Se realiza una vez hayan germinado las semillas en el semillero, cuando las pequeñas plantas presenten la segunda hoja verdadera, para lo cual ya el sustrato tendrá que ser rico en nutrientes, suelto y húmedo.Esta es una labor vital para la planta, porque si no tiene suficiente espacio la competencia por la luz y el alimento hará que crezca débil, clorótica y presa fácil de enfermedades y, en cambio, al producirse la ruptura de las raíces en estos primeros estadios de crecimiento favorece la formación de un rico y espeso mechón radical y la planta crece mucho más exuberante que con otros métodos.
  3. Trasplantar: Cuando las plantas repicadas tienen un tamaño adecuado, entre 5cm y 10cm las de hoja, como las lechugas, o el grosor de un lápiz, como los puerros, significa que han enraizado bien y que están lo suficientemente fuertes como para soportar el frío o el calor exterior y que ya pueden ser plantadas en el huerto ecológico.
  4. Distancia de cultivo: Es importante respetar la distancia entre plantas, teniendo en cuenta el desarrollo adulto de las mismas, no malgastando el espacio, pero dándoles el suficiente, para que, con nuestro clima cálido y húmedo, no se favorezca la proliferación de enfermedades criptogámicas ni hongos.

Qué huerto ecológico queremos capítulo 3 distancia de cultivo

3.2. Reproducción asexual

Algunas hortalizas se multiplican con más facilidad a partir de una porción de la misma planta que de la propia semilla y alcanzan la madurez más rápidamente.

Qué huerto ecológico queremos capítulo 3 reproducción asexual

  • Bulbos. El ajo, la cebolla, se caracterizan por un conjunto de escamas ricas en sustancias de reserva y en el centro una yema capaz de emitir un brote. Cada yema y cada bulbillo puede renovar una planta.
  • Tubérculos. como la patata, que no son otra cosa que tallos subterráneos formados a lo largo de las raíces y engrosados por el depósito de sustancias de reserva. Estos tubérculos enterrados evolucionan en raíces y brotes, dando origen a nuevas plantas.
  • Brotes. En muchas plantas se observan en el cuello numerosas yemas, que luego emiten brotes para la reproducción. Y cuando la parte aérea se corta estimula a la planta, dando lugar a una nueva y abundante emisión de brotes tiernos.
  • Estolones. Son típicos de las fresas y simplemente son ramas que se arrastran sobre el terreno y que, en un punto, emiten un grupo de hojas y raíces, las cuales, cortadas de la planta madre, como si de un cordón umbilical se tratase, forman nuevas plantas.
  • Esquejes (espiches). Los tomates o muchas especies de jardinería, si les cortamos el brote apical o uno lateral (despampanado o pinzado) y se planta en un sustrato adecuado, en condiciones óptimas, enraízan dando paso a una planta que reproducirá las mismas características de aquella de la que procede (planta madre).
  • Rizoma. En plantas como el jengibre, los espárragos, el bambú, las ramas subterráneas con yemas emiten brotes en dirección a la luz , desde la propia raíz y raíces en profundidad.
  • División de mata. En el apio o el cebollino común la multiplicación de puede realizar también por desmembramiento de la mata.

3.3. Biodiversidad en el huerto ecológico

El monocultivo o repetición de cultivos creciendo en el mismo sitio, año tras año, genera grandes desequilibrios en la estructura mineral de la tierra, bien por agotamiento o bien por exceso de nutrientes, y afecta negativamente a los procesos biológicos de las plantas, propiciando la aparición de parásitos específicos, plagas y/o enfermedades que se instalan y se especializan en esas familias de plantas. Dicho lo cual, es evidente que es necesario gestionar correctamente la biodiversidad del huerto ecológico para garantizar su éxito.

Por ello, uno de los pilares básicos de la agricultura ecológica, es la adecuada rotación plurianual de cultivos, unida a lo que se ha dado en llamar asociación o cultivo asociado de plantas, las cuales se ven beneficiadas al crecer juntas.

  1. Asociación de cultivos. Hay que tener en cuenta las sinergias que se crean entre las plantas y como se ayudan o estorban unas a otras.(Es aconsejable observar y tomar nota en nuestro cuaderno de campo la evolución de los cultivos en función de con que plantas los asociamos).Con las exudaciones de las raíces y su actividad biológica una planta trasforma su entorno, creando unas condiciones bioquímicas o estimulando ciertas poblaciones bacterianas, en el intento de que le resulten lo más favorable posible. Dicha actividad bioquímica resultará, a su vez, más estimuladora o inhibidora del desarrollo de otras plantas e incluso tiene el efecto de atraer o repeler a ciertos insectos o parásitos.Además de las secreciones radiculares está también la emisión de sustancias volátiles. Se recomienda, por ejemplo, plantar albahaca junto a los pimientos y los tomates para ahuyentar a los pulgones.Incluso, algunas plantas pueden beneficiarse de otras sencillamente por sus características físicas, hábitos de crecimiento o resistencia. Un ejemplo típico en Galicia es el de cultivar asociadas judías, maíz y calabaza. Las judías proporcionan el Nitrógeno, las calabazas mantienen la humedad de la tierra al cubrirla y el maíz sirve de soporte necesario para enredar las judías.Como ejemplo de asociación desfavorable tendríamos el de habas y cebollas. Es lógico pensar que no conviene combinar plantas con ritmos de crecimiento muy distintos, requerimientos de PH o estructura del suelo diferente, con necesidades hídricas antagónicas o sistemas radiculares o de ramificación que compitan entre sí.Qué huerto ecológico queremos capítulo 3 asociación de cultivos
  2. Rotación de cultivos. Es una sucesión de cultivos en una misma parcela a lo largo del tiempo. Se trata de una técnica ancestral, que tiene como principales objetivos evitar el agotamiento del suelo y romper los ciclos, tanto de plagas como de “malas” hierbas (hierbas adventicias).Qué huerto ecológico queremos capítulo 3 rotación de cultivos

En resumen, la regla básica es no plantar sucesivamente en un mismo espacio cultivos que tengan las mismas necesidades y los mismos enemigos, como sucede con los de la misma especie, de la misma familia botánica o aquellos de los que aprovechamos la misma parte (hojas, raíces, flor o fruto). Y para poder hacerlo adecuadamente, insistimos en la conveniencia de tomar nota en nuestro cuaderno de cada rotación que vayamos haciendo, lo cual nos servirá para hacer la mejor selección.

Y finalmente, debemos tener siempre presente que, además de lo dicho, es imprescindible mantener la tierra viva y fértil, sin que se produzcan desequilibrios biológicos ni carencias minerales, lo cual lograremos aportando con regularidad compost e incorporando también restos de cosecha, con lo que mantendremos un alto nivel de Materia Orgánica, bacterias, microorganismo y lombrices, que incluso puede restar importancia a las rotaciones, ya que de las tierras con vida abundante y niveles altos de fertilidad obtendremos siempre buenos resultados, tanto en la cantidad como en la salud de los cultivos.

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