Agricultura ecológica

La agricultura ecológica puede alimentar al mundo

La agricultura ecológica, también llamada orgánica o biológica, se basa en el cultivo que aprovecha los recursos naturales para, por ejemplo, combatir plagas, mantener o aumentar la fertilidad del suelo, etc., sin recurrir a productos químicos de síntesis como fertilizantes, plaguicidas, antibióticos, y similares, y en la no utilización de organismos que hayan sido modificados genéticamente. De esta forma se consiguen alimentos más naturales, sanos y nutritivos.

Los productos ecológicos, al ser elaborados de forma más artesanal y cuidadosa, recuperan los gustos originales y tienen mejor sabor. Debido a que las plantas sólo son regeneradas y fertilizadas orgánicamente, éstas crecen más sanas y se desarrollan de mejor forma, conservando el auténtico aroma, color y sabor. Por ello, muchos consumidores prefieren alimentos ecológicos, ya que conservan el verdadero gusto de cada ingrediente y les permite recuperar el sabor tradicional de los alimentos. Además, los alimentos ecológicos se conservan mejor que los convencionales.

Los críticos han sostenido durante mucho tiempo que la agricultura orgánica es ineficiente debido a que necesita más tierra para poder producir la misma cantidad de alimento, pero en la investigación se describen casos en que el rendimiento de los cultivos ecológicos puede ser más elevado que el de los cultivos convencionales. Los investigadores explican que en condiciones de sequía extrema, algo que se espera que aumente como consecuencia del cambio climático, las granjas que se dedican al cultivo ecológico tienen la capacidad de tener un alto rendimiento gracias a la mayor capacidad de retención de agua de los suelos ecológicos.

¿Quién practica la agricultura ecológica?
En la actualidad, 2.600 millones de personas (cerca del 40% de la población mundial), son pequeños agricultores. Estos son los agricultores que producen la mayor parte de los alimentos que consumimos.Millones de agricultores de todo el mundo practican la agricultura ecológica, demostrando que es posible producir alimentos suficientes con rentables métodos ecológicos.

Ejemplos de agricultura ecológica en todo el mundo.
España es el país que, por cuarto año consecutivo, se ha situado a la cabeza del pelotón en la Unión Europea en cuanto a la superficie destinada a la agricultura ecológica, alcanzando ya la cifra de 1.845.039 hectáreas lo que representa un crecimiento en del 11,76%. Es el claro ejemplo de que la agricultura ecológica es viable y que es la única solución para salvar a la agricultura y permitir el desarrollo rural, más aún en estos momento de profunda crisis socio-económica y ecológica.

La agricultura ecológica¿En qué se basa la agricultura ecológica?

  • Se cultiva una combinación de diferentes cultivos y variedades de plantas (asociación de cultivos) en el mismo campo, huyendo de los monocultivos que se utilizan en la agricultura industrial. De esta manera se consiguen muchas sinergias entre cultivos.
  • La diversidad biológica agrícola incrementa la resistencia de las plantas al cambio climático. Se ha demostrado científicamente que, tanto en la naturaleza como en la agricultura, la biodiversidad ofrece una póliza de seguro natural contra los fenómenos climáticos extremos.
  • Potenciar la biodiversidad natural, plantas silvestres, insectos beneficiosos, depredadores… es otra forma de garantizar un equilibrio fundamental para la explotación agrícola.
  • El control de plagas se realiza de forma natural mediante la potenciación de los sistemas naturales de control, por ejemplo mediante la introducción de insectos beneficiosos y pájaros que se alimentan de las plagas y de plantas que repelen a las plagas y atraen a los insectos beneficiosos. No está permitido el uso de productos químicos peligrosos ni el uso de transgénicos.
  • Los abonos naturales también son claves para la agricultura ecológica. Un suelo fértil se consigue con abonos verdes mediante, por ejemplo, el cultivo de leguminosas. La incorporación de estiércol animal y compost también enriquecen el suelo. Éstas son sólo algunas de las maneras de aumentar la materia orgánica y la fertilidad del suelo sin fertilizantes sintéticos. El uso de abonos naturales permite también un ahorro para los agricultores, y además elimina la necesidad de insumos artificiales. Con los abonos naturales, el suelo es rico en materia orgánica, más capaz de retener el agua, y permite una mejor protección contra la erosión.

Beneficios:

  • Aumento de rendimiento de los cultivos: En los Estados Unidos, agronómos compararon campos de maíz sembrados como monocultivos con otros que tenían mayor biodiversidad de cultivos (tres cultivos más tres cultivos de cobertura). Fueron éstos últimos donde se produjo el rendimiento en más de un 100%
  • Suelo más fértil: Un estudio que se llevó a cabo durante 21 años en explotaciones europeas mostró que los abonos ecológicos ofrecen una mejor estabilidad del suelo, mayor fertilidad, y una mayor biodiversidad (incluyendo las lombrices de tierra y más microorganismos) que los suelos fertilizados sintéticamente.
  • Fertilizantes sostenibles: Un meta-análisis de los datos de 77 estudios publicados sugiere que las leguminosas usadas como abonos verdes pueden proporcionar suficiente nitrógeno para reemplazar toda la cantidad de nitrógeno sintético actualmente en uso sin pérdidas en la producción de alimentos.
  • Resistencia a las plagas: Los científicos y los agricultores de Yunnan, China, utilizan la agricultura ecológica  para revertir el “añublo del arroz”, un hongo que es la primera causa de enfermedad en las plantas de arroz. Se mezclaron variedades de arroz susceptibles a enfermedades con otras resistentes alcanzando un rendimiento superior al 89%. Además la incidencia de la enfermedad fue un 94% menor en comparación con la verificada en monocultivo convencional.
  • Agricultura rentable: En Andhra Pradesh, India, la agricultura ecológica ayudó a aumentar los ingresos netos de los agricultores. Los ahorros en productos químicos variaron entre 600 y 6.000 rupias indias (USD $ 15-150) (7.66 a 76 euros) por hectárea, mientras que los rendimientos de los cultivos se mantuvieron estables.

No se trata de que la agricultura ecológica vaya a alimentar ella sola a toda la población mundial, sino de que contribuya al menú global en el que tendrán que participar también otras técnicas, como la agricultura intensiva, la mejora tradicional, y la biotecnología. Para garantizar la alimentación del mundo no hay que centrarse sólo en la producción de alimentos, también es necesario analizar los residuos alimentarios y realizar una correcta distribución alimentaria.

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