Casas geodésicas

Las casas geodésicas. Sostenibilidad a precio ajustado

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La cúpula geodésica, popularizado por el científico Buckminster Fuller en los mediados del siglo 20, es la estructura más fuerte que conoce la humanidad, capaz de soportar vientos o la acumulación de nieve (son comunes en la antártica como observatorios y laboratorios). Cuanto más sopla el viento, al no tener superficies de succión este lo rodea y lo tiende a afirmar más al suelo. Ninguna estructura cubierta es tan estable y fuerte. No es coincidencia que los bunker de guerra tengan esta forma.

 

La estructura geodésica consigue por un lado reducir la cantidad de material utilizado (madera en las envolventes y la estructura, y celulosa natural como aislamiento térmico), y por otro, construir en un breve espacio de tiempo, ya que gran parte del trabajo se realiza en taller y luego el montaje es sistemático.

Economía. 
Una cúpula es la forma geométrica que encierra la mayor cantidad de volumen mediante la menor área de superficie. Mayor ahorro de material de construcción para encerrar vida útil o área de trabajo, que cualquier estructura con otra forma.

Control de la Temperatura. 
Las cúpulas geodésicas desde su descubrimiento, han sido uno de los refugios más seguros en las zonas con climas más extremos y violentos del planeta, puesto que la exposición al frío en invierno y al calor en verano es menor. La trasmisión de temperatura es un factor directo entre la superficie expuesta o área de la pared exterior. Una cúpula al ser esférica tiene menos área de recubrimiento, por unidad de volumen interno, y por ello la ganancia o perdida de temperatura es menor.
La forma interior hace que se produzcan flujos de aire caliente o frio que pueden utilizarse para controlar la temperatura interna, estabilizarla y uniformarla, eliminando así los posibles puntos fríos. Debido a esta forma actúa como reflector gigante hacía la parte inferior, reflejando y concentrando el calor en el interior, lo que previene además la perdida radial del calor.

Una construcción segura. 
Debido a su forma, la cúpula geodésica es una construcción estable, ya que al aplicar una presión sobre ella, esta se reparte (hasta cierto grado) por toda la estructura.
Al estar compuesta por triángulos, podemos decir que tiene una estabilidad única, ya que el triangulo es el único polígono indeformable por naturaleza. Lo cual confiere a la cúpula una estabilidad única. Los triángulos interconectan de forma que sus lados forman una red Geodésica de “círculos máximos” (también conocidos como hiladas), que dotan de consistencia y fuerza al conjunto. Las cúpulas tienen una distribución uniforme de su peso sobre el plano de apoyo mediante su anillo inferior y un bajo centro de gravedad, lo cual le confiere una gran ventaja frente a otras construcciones a la hora de enfrentarse a terremotos.
Los fuertes vientos generados por tornados, huracanes y tormentas, al chocar contra los aleros, y cornisas de las viviendas convencionales, generan una presión negativa del aire, capaz de introducirse por debajo destruyendo total o parcialmente las cubiertas y dejando a los ocupantes expuestos. Sin embargo, la forma aerodinámica de una cúpula geodésica y la ausencia de elementos de succión, ofrecen la mejor protección contra los vientos sea cual sea la dirección.

Poco tiempo de montaje.
Semanas, días e incluso horas puede ser el tiempo empleado en construir una cúpula geodésica, dependiendo de la complejidad. Con la posibilidad en algunos casos de desmontar y volver a montar.

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