Qué debemos saber, si queremos tener un huerto ecológico. Capítulo 7: Recolección de semillas para volver a empezar

En la práctica de la agricultura ecológica es prioritario poder disponer de nuestras propias simientes o en su caso, que sean semillas con certificación ecológica.
Para la obtención de semillas o plantones de variedades locales podemos recurrir a los contactos con agricultores ecológicos de la zona y al intercambio de semillas que promueven algunas asociaciones o grupos de agricultura ecológica (Rede de sementes.Org).

7.1.Obtención de semillas en el huerto ecológico

Obtención de semillas en el huerto ecológico

  1. Selección, de las variedades que sean de nuestro interés, eligiendo las plantas más sanas, sabrosas y productivas y que mejor se hayan adaptado y resistido el ataque de parásitos y enfermedades. Una vez hecho esto dejaremos que las plantas suban a flor (grele) y espiguen, en el caso de acelgas, lechugas, coles, escarolas, cebollas, etc. Para evitar que se las coman los pájaros o el viento las esparza, colocaremos una malla fina sobre las frentes, tipo mosquitera (también con las que tengan semillas en vaina), a la espera de que se sequen, momento en el cual arrancaremos las plantas y las colgaremos en un lugar oscuro para terminar el secado antes de la extracción de las semillas.
  2. Conservación, como mejor se consigue es, una vez bien secas y limpias las semillas, meterlas en botes de cristal bien cerrados, en un lugar fresco (la nevera, por ej.) y aislados de la luz. Para controlar mejor la humedad pueden colocarse dentro del bote bolsitas de gel de sílice o un trozo de tiza.
  3. Viabilidad de las semillas. No todas duran lo mismo, por ej. Las cebollas sólo duran un año y otras, como las berenjenas, el pepino o el apio mantienen su capacidad para germinar hasta 5 años.
  4. Reproducción asexual. Como ya hemos visto, hay plantas en el huerto que se reproducen con mucha más facilidad de forma vegetativa, como las fresas (por estolones), las patatas (tubérculos) o las alcachofas (esqueje).

Cuando se trate de extraer las semillas directamente de los frutos, como tomates y pimientos, escogeremos también los mejores ejemplares y los dejaremos madurar en la mata sin que lleguen a pudrirse.
 

Qué debemos saber, si queremos tener un huerto ecológico. Capítulo 5: compostaje y fertilidad

Seguimos con la quinta parte de la serie para crear nuestro propio huerto ecológico. Vamos con algo muy imoportante: compostaje y la fertilidad.
El compost, aparte de ser fuente de nutrientes, alberga millones de microorganismos, airea y esponja la tierra, mejora el drenaje, facilita el desarrollo radicular y ayuda a la retención de agua y nutrientes en toda clase de suelos, los cuales, si careciesen de materia orgánica, podrían lixiviarse por el arrastre que produce el agua de lluvia.
Las necesidades de abonado varían de unas plantas a otras, ya que algunas precisan de grandes cantidades de materia orgánica (de 3 a 6 kg/m2) y poco descompuesta (patatas, tomates, alcachofas, calabacines, calabazas), mientras que otras necesitan abono bien descompuesto (apio, espinacas, coles y puerros). En el extremo opuesto tenemos las plantas poco exigentes (ajos, cebollas, habas, nabos, rabanitos), que apenas necesitan compost e incluso toleran mal su presencia y en una zona intermedia estarían aquellas que requieren un compost muy descompuesto o mantillo viejo (zanahorias, judías, lechugas, escarolas, guisantes y remolacha).
Realizando buenas asociaciones y sobre todo, aplicando la rotación de cultivos según la exigencia de nutrientes de las plantas, conseguiremos aprovechar al máximo la materia orgánica aportada.

5.1. Compostaje

La palabra “compost” proviene del latín y significa “poner junto”, y efectivamente, el compost es el resultado de mezclar diferentes elementos para obtener un único producto final.
Se trata de imitar y acelerar los procesos que se dan en los ecosistemas del suelo, donde los restos vegetales y animales son degradados por la acción de los microorganismos, bacterias y otros organismos vivos.

a) Elementos y factores que determinan un buen compostaje:

En el momento de su elaboración entran en juego diversos factores, desde el tipo de materias orgánicas que empleamos, su procedencia, su estructura o fase de degradación en que se hallan, hasta el sistema de compostaje que vayamos a emplear.

Factores positivos

-Una correcta proporción en la mezcla de distintas estructuras y tipos de fibras orgánicas.
-La fermentación, es decir, es necesario contar con fermentos naturales procedentes del estiércol animal (lactobacilus o cuajo de leche) e incluso encontraremos en el mercado activadores del compost. La fermentación es un proceso aerobio, o sea, que sucede en presencia de Oxígeno.
Fermentación huerto ecológico

Factores negativos

-No disponer de un volumen adecuado de materiales para compostar o que los que dispongamos estén demasiado secos.
-La falta de aireación, que daría lugar a fermentaciones anaerobias, nada aconsejables.
-Un PH inadecuado, excesivamente ácido o demasiado alcalino, puede llegar a inhibir la actividad bacteriana.
-Hay que tener también, especial cuidado con la presencia de sustancias tóxicas (herbicidas, antibióticos, etc.), que pueden inhibir la labor de la micro y macro fauna que participa activamente en los procesos de compostaje.

Factores decisivos

– El tamaño y la estructura de los materiales a compostar, que influirán en la velocidad de descomposición. Lo ideal es la mezcla de distintos grosores, ya que las partículas pequeñas serán atacadas por los microorganismos, activando la descomposición y las más grandes favorecerán la aireación y la consiguiente proliferación de bacterias aerobias.
-El volumen, que debe ser como mínimo de 1 m3.A partir de 5 meses el compost ya puede utilizarse como fresco, pero si lo que queremos es compost maduro, el proceso durará entre 6 y 9 meses y a partir del año se convertirá en mantillo y ya no mejorará más con el tiempo, con lo cual es aconsejable utilizarlo antes.
Relación Carbono/Nitrógeno, que debe ser equilibrada. Entre los aportes ricos en Carbono está la celulosa, que puede proceder de madera de las podas, serrín, hierba seca e incluso restos de cartón y papel, siempre que no contengan tinta ni pegamentos. Y en cuanto al Nitrógeno, lo encontraremos en el estiércol, restos animales, plantas frescas, restos de verduras, leguminosas, etc.
-El PH debe estar entre 6 y 7, porque tanto el exceso de acidez como la elevada alcalinidad ralentizan o bloquean el proceso de descomposición.
-La Temperatura deberá mantenerse entre 35º C y 65ºC, como señal de intensa actividad de los microorganismos termófilos. Pero si el compost supera los 70ºC conviene regarlo o voltearlo para que no se queme, ya que perdería una buena parte de su riqueza.
-El Aire es imprescindible para que se produzca la descomposición aerobia y si no fuese suficiente con la mezcla de materiales finos y gruesos, puede removerse.
-La Humedad, no debe ser excesiva, es decir, el compost no debe estar ni demasiado húmedo ni demasiado seco. Puede equilibrarse añadiendo agua o variando la proporción de materiales secos y/o húmedos.
La humedad en huertos ecológicos

b) Métodos de compostaje

En superficie. Es un buen sistema para climas húmedos y baja incidencia de radiación solar, ya que los rayos UVA son bactericidas. Se realiza depositando la materia orgánica sobre la tierra o ligeramente mezclada con la capa superficial (podemos verlo como práctica cultural, con los restos de la cama de los animales extendidos sobre la superficie de nuestros campos).
Compostaje en superficie en un huerto ecológico
En Montón. Elegido un buen emplazamiento, que será sombreado y protegido del viento, se colocan en la base ramas o paléts, para mantener la aireación y sobre ellos iremos amontonando los diferentes materiales, cuidando de alternar los ricos en N y en C.
El tamaño aconsejable es de 1m3 y unos 700kg de materia orgánica y conviene cubrirlo y protegerlo con una capa de tierra, paja o madera triturada.
Compostaje en montón en un huerto ecológico
Compostero doméstico. Adecuado para cuando tenemos poco material que compostar, proveniente sobre todo de los restos de cocina, cultivos o hierbas de un pequeño huerto o jardín y los encontraremos de todo tipo y tamaño en el mercado. Como en todos los casos, elegiremos un emplazamiento protegido del frío, del viento y del sol intenso en verano.
Composteros domésticos para huerto ecológico
Vermicompostaje. En donde las lombrices se alimentan de restos orgánicos y los trasforman en su tubo digestivo, produciendo una sustancia orgánica muy rica en nutrientes, conocida como HUMUS de lombriz o vermicompost, llamada HUMUS de lombriz. La especie de lombriz más conocida es la roja de California, pero hay algunas autóctonas en nuestra tierra.
Vermicompostaje en huerto ecológico
Existen en el mercado varios composteros domésticos, que apenas ocupan espacio y no generan olores, ya que la actividad de las lombrices airea los restos y no se acumulan gases.

5.2. Abonos verdes

Es una práctica tradicional conocida desde hace siglos y consiste en cultivar una o varias plantas para luego enterrarlas y así fertilizar el cultivo siguiente. En el huerto puede hacerse si disponemos de una parte del terreno que no vayamos a cultivar, en invierno o si ha habido un grave problema de plagas o malas hierbas (adventicias).
Abonos verdes
Los abonos verdes suelen sembrarse en otoño y enterrarse en primavera o sembrar en primavera y enterrar en verano. Y lo más importante de todo es que hay que cortarlos en el momento preciso, cuando la planta esté en flor. Una vez cortado y picado se deja un par de semanas en la superficie del suelo para que pierda la humedad, para enterrarlo un poco posteriormente durante otro par de semanas, para que continúe el proceso de compostaje y pasado este tiempo puede ya enterrarse a unos 20cm de profundidad, esperando unas tres semanas antes de sembrar el nuevo cultivo.

5.3. Abonos orgánicos: Purines de plantas

Existen diversos purines de plantas y de algas, que tienen efecto fertilizante sobre los cultivos y el suelo. Pueden aplicarse con pulverizador, diluidos en agua, sobre las plantas o directamente al suelo, preferentemente a última hora del día, al caer la tarde, porque el sol muy fuerte podría quemar las plantas.

  • Purín de Ortiga: necesitamos 1kg de ortiga troceada para 10 litros de agua sin cloro y un recipiente que no sea metálico. Se remueve cada día y del tiempo que dejemos macerar dependerá su uso ( a los 3 días, colando el líquido obtenido, servirá como repelente de plagas; a partir del 5º día aproximadamente, la descomposición habrá aumentado y con ello el número de bacterias, las cuales empiezan a fijar el Nitrógeno, con lo cual nos servirá de fertilizante. Pero si dejamos macerar más tiempo, el purín ya no servirá, pues habrán muerto todas las bacterias).

Purín de ortiga

  • Purín de Consuelda: planta muy apreciada en el huerto por el poder fertilizante de sus hojas, muy ricas en Nitrógeno, Fósforo y Potasio. Pero lo realmente curioso es que puede usarse como compost instantáneo, simplemente dejando secar sus hojas durante 48 horas y aportándolas entre los cultivos más exigentes (tomate).

5.4. Abonos minerales

Serán necesarios cuando nos encontremos con suelos muy desequilibrados, como en el caso de los suelos ácidos,, donde son precisas aplicaciones regulares de Calcio para frenar los procesos de degradación.
abonos minerales
Encontraremos estos abonos en el mercado, que podrán aportarse directamente al suelo o en la pila de compost, pero no hay que olvidar que tenemos a mano un abono mineral fácil de obtener, como es la ceniza de madera.

Qué debemos saber, si queremos tener un huerto ecológico. Capítulo 3: El momento de plantar

Seguimos con el tercer capítulo de la serie de artículos sobre todo lo que debemos saber si queremos tener un huerto ecológico. En esta ocasión, afrontaremos el momento de plantar.
Plantar, multiplicar, reproducir. Existen fundamentalmente dos formas de reproducción: Sexual o por semilla y Asexual o vegetativa, mediante estaquillado, estolones, división de mata, esquejado, acodo.

3.1. Reproducción sexual

Qué huerto ecológico queremos. Capítulo 3 semillas

  1. Plantar: Según el tipo de semilla y variedad a cultivar, tenemos varias opciones:
    • Siembra directa, directamente en la tierra. Una vez preparado el terreno, de modo que esté mullido, aireado y bien desmenuzado en superficie, se procede al distribución de las semilla, que se pueden depositar a chorrillo.
    • Siembra a golpes, que se realiza depositando varias semillas en un mismo hoyo.
    • Semilleros, que nos permiten controlar la temperatura, humedad y demás condiciones idóneas para la germinación de las semillas y su desarrollo en los primeros estadios, para su posterior repicado a macetas en su enraizado o el trasplante en tierra cuando estén suficientemente desarrolladas.El sustrato debe de ser suelto, bien aireado y con capacidad para retener la humedad sin encharcamientos, no siendo útil por tanto la tierra de la huerta. Ha de prepararse con una mezcla de tierra, arena, fibra de coco o sustrato de tojo, compost ya muy hecho y un poco de humus de lombriz.
    • Macetas y contenedores, bien sean recipientes para siembra, bandejas alveoladas, hueveras, envases de yogur, etc. Precisan de muchos cuidados a lo largo del proceso, requiriendo un sustrato orgánico equilibrado y rico en humus, y son susceptibles de sufrir fuertes deshidrataciones, por lo que debemos mantener la humedad controlada en todo momento.
  2. Repicar: Se realiza una vez hayan germinado las semillas en el semillero, cuando las pequeñas plantas presenten la segunda hoja verdadera, para lo cual ya el sustrato tendrá que ser rico en nutrientes, suelto y húmedo.Esta es una labor vital para la planta, porque si no tiene suficiente espacio la competencia por la luz y el alimento hará que crezca débil, clorótica y presa fácil de enfermedades y, en cambio, al producirse la ruptura de las raíces en estos primeros estadios de crecimiento favorece la formación de un rico y espeso mechón radical y la planta crece mucho más exuberante que con otros métodos.
  3. Trasplantar: Cuando las plantas repicadas tienen un tamaño adecuado, entre 5cm y 10cm las de hoja, como las lechugas, o el grosor de un lápiz, como los puerros, significa que han enraizado bien y que están lo suficientemente fuertes como para soportar el frío o el calor exterior y que ya pueden ser plantadas en el huerto ecológico.
  4. Distancia de cultivo: Es importante respetar la distancia entre plantas, teniendo en cuenta el desarrollo adulto de las mismas, no malgastando el espacio, pero dándoles el suficiente, para que, con nuestro clima cálido y húmedo, no se favorezca la proliferación de enfermedades criptogámicas ni hongos.

Qué huerto ecológico queremos capítulo 3 distancia de cultivo

3.2. Reproducción asexual

Algunas hortalizas se multiplican con más facilidad a partir de una porción de la misma planta que de la propia semilla y alcanzan la madurez más rápidamente.
Qué huerto ecológico queremos capítulo 3 reproducción asexual

  • Bulbos. El ajo, la cebolla, se caracterizan por un conjunto de escamas ricas en sustancias de reserva y en el centro una yema capaz de emitir un brote. Cada yema y cada bulbillo puede renovar una planta.
  • Tubérculos. como la patata, que no son otra cosa que tallos subterráneos formados a lo largo de las raíces y engrosados por el depósito de sustancias de reserva. Estos tubérculos enterrados evolucionan en raíces y brotes, dando origen a nuevas plantas.
  • Brotes. En muchas plantas se observan en el cuello numerosas yemas, que luego emiten brotes para la reproducción. Y cuando la parte aérea se corta estimula a la planta, dando lugar a una nueva y abundante emisión de brotes tiernos.
  • Estolones. Son típicos de las fresas y simplemente son ramas que se arrastran sobre el terreno y que, en un punto, emiten un grupo de hojas y raíces, las cuales, cortadas de la planta madre, como si de un cordón umbilical se tratase, forman nuevas plantas.
  • Esquejes (espiches). Los tomates o muchas especies de jardinería, si les cortamos el brote apical o uno lateral (despampanado o pinzado) y se planta en un sustrato adecuado, en condiciones óptimas, enraízan dando paso a una planta que reproducirá las mismas características de aquella de la que procede (planta madre).
  • Rizoma. En plantas como el jengibre, los espárragos, el bambú, las ramas subterráneas con yemas emiten brotes en dirección a la luz , desde la propia raíz y raíces en profundidad.
  • División de mata. En el apio o el cebollino común la multiplicación de puede realizar también por desmembramiento de la mata.

3.3. Biodiversidad en el huerto ecológico

El monocultivo o repetición de cultivos creciendo en el mismo sitio, año tras año, genera grandes desequilibrios en la estructura mineral de la tierra, bien por agotamiento o bien por exceso de nutrientes, y afecta negativamente a los procesos biológicos de las plantas, propiciando la aparición de parásitos específicos, plagas y/o enfermedades que se instalan y se especializan en esas familias de plantas. Dicho lo cual, es evidente que es necesario gestionar correctamente la biodiversidad del huerto ecológico para garantizar su éxito.
Por ello, uno de los pilares básicos de la agricultura ecológica, es la adecuada rotación plurianual de cultivos, unida a lo que se ha dado en llamar asociación o cultivo asociado de plantas, las cuales se ven beneficiadas al crecer juntas.

  1. Asociación de cultivos. Hay que tener en cuenta las sinergias que se crean entre las plantas y como se ayudan o estorban unas a otras.(Es aconsejable observar y tomar nota en nuestro cuaderno de campo la evolución de los cultivos en función de con que plantas los asociamos).Con las exudaciones de las raíces y su actividad biológica una planta trasforma su entorno, creando unas condiciones bioquímicas o estimulando ciertas poblaciones bacterianas, en el intento de que le resulten lo más favorable posible. Dicha actividad bioquímica resultará, a su vez, más estimuladora o inhibidora del desarrollo de otras plantas e incluso tiene el efecto de atraer o repeler a ciertos insectos o parásitos.Además de las secreciones radiculares está también la emisión de sustancias volátiles. Se recomienda, por ejemplo, plantar albahaca junto a los pimientos y los tomates para ahuyentar a los pulgones.Incluso, algunas plantas pueden beneficiarse de otras sencillamente por sus características físicas, hábitos de crecimiento o resistencia. Un ejemplo típico en Galicia es el de cultivar asociadas judías, maíz y calabaza. Las judías proporcionan el Nitrógeno, las calabazas mantienen la humedad de la tierra al cubrirla y el maíz sirve de soporte necesario para enredar las judías.Como ejemplo de asociación desfavorable tendríamos el de habas y cebollas. Es lógico pensar que no conviene combinar plantas con ritmos de crecimiento muy distintos, requerimientos de PH o estructura del suelo diferente, con necesidades hídricas antagónicas o sistemas radiculares o de ramificación que compitan entre sí.Qué huerto ecológico queremos capítulo 3 asociación de cultivos
  2. Rotación de cultivos. Es una sucesión de cultivos en una misma parcela a lo largo del tiempo. Se trata de una técnica ancestral, que tiene como principales objetivos evitar el agotamiento del suelo y romper los ciclos, tanto de plagas como de “malas” hierbas (hierbas adventicias).Qué huerto ecológico queremos capítulo 3 rotación de cultivos

En resumen, la regla básica es no plantar sucesivamente en un mismo espacio cultivos que tengan las mismas necesidades y los mismos enemigos, como sucede con los de la misma especie, de la misma familia botánica o aquellos de los que aprovechamos la misma parte (hojas, raíces, flor o fruto). Y para poder hacerlo adecuadamente, insistimos en la conveniencia de tomar nota en nuestro cuaderno de cada rotación que vayamos haciendo, lo cual nos servirá para hacer la mejor selección.
Y finalmente, debemos tener siempre presente que, además de lo dicho, es imprescindible mantener la tierra viva y fértil, sin que se produzcan desequilibrios biológicos ni carencias minerales, lo cual lograremos aportando con regularidad compost e incorporando también restos de cosecha, con lo que mantendremos un alto nivel de Materia Orgánica, bacterias, microorganismo y lombrices, que incluso puede restar importancia a las rotaciones, ya que de las tierras con vida abundante y niveles altos de fertilidad obtendremos siempre buenos resultados, tanto en la cantidad como en la salud de los cultivos.

Qué debemos saber, si queremos tener un huerto ecológico. Capítulo 2: Qué huerto queremos. Gustos y necesidades

Vamos con el capítulo 2 para la creación de un huerto ecológico. Una serie de artículos que comenzó con un primer texto en el que desde Saliendo del tiesto nos ayudaban a entender las claves para la organización del huerto. Ahora veremos qué huerto queremos y que vamos a plantar en el mismo.

En función de nuestros gustos, necesidades, clima, orientación del huerto ecológico, temporada, ciclos de permanencia, rotaciones, etcétera, elegiremos las especies a cultivar y para que sea más asequible lo hemos ordenado según su aprovechamiento gastronómico.

Hortalizas en el huerto ecológico

  • De Hojas, como lechugas, coles, repollos, espinacas, acelgas, grelos, canónigos.
  • De Tallo, como ajos, cebollas, espárragos.
  • De Raíz, como zanahorias, nabos, patatas, remolachas, rabanitos.
  • De Flor, como alcachofas, brócoli, coliflor, azafrán, flores de calabaza, malvas, violetas, rosas, capuchinas, etc.
  • De Semilla, como guisantes, habas.
  • De Fruto, como tomates, calabacines, calabazas, berenjenas, judías, tirabeques, pimientos, melones y sandías, pepinos.

Y no hay que olvidar los Hongos (Setas) y las Aromáticas (albahaca, romero, orégano, menta, salvia, eneldo, tomillo, etc.), tan importantes en el huerto, la cocina o en tisanas.

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Qué debemos saber, si queremos tener un huerto ecológico. Capítulo 1: La Organización del huerto.

En siete capítulos, desde Saliendo del tiesto vamos a ver la manera mas LÓGICA de tener un huerto ECO.

1.1. Espacio

Es interesante empezar por parcelas pequeñas, fáciles de manejar, que nos sirvan de rodaje, para progresivamente ir animándonos con mayores superficies y con plantas y variedades más exigentes y delicadas en su cultivo.
Para una familia de cuatro miembros será suficiente una parcela de 100 o 200 m2, aunque también con 30-50 m2 podemos conseguir una elevada producción de hortalizas básicas, como lechugas, coles, judías, tomates, calabacines, puerros, zanahorias, etc.
El espacio es la primera de las cuestiones a tener en cuenta en la organización para crear un huerto ecológico

1.2. Orientación, luz, temperatura

La orientación ideal sería al Sur o como mínimo que reciba luz solar directa varias horas al día, imprescindible para que las plantas realicen la fotosíntesis, puesto que de ello depende su desarrollo y el contenido de nutrientes y vitaminas que luego nos aportarán al consumirlas. Aunque las plantas también necesitarán sus horas frío, horas sombra, horas calor.
En un huerto ecológico, la orientación cardinal ideal de los bancales o surcos sería Norte-Sur, ya que así reciben la máxima luz solar durante todo el día.
La orientación cardinal ideal de los bancales o surcos sería Norte-Sur, ya que así reciben la máxima luz solar durante todo el día.

1.3. Aire, vientos dominantes

El aire atmosférico aporta Oxígeno, Nitrógeno, Hidrógeno y otros compuestos químicos imprescindibles para el buen desarrollo de las plantas, pero entre todos ellos destaca del CO2, vital en el proceso de la fotosíntesis, durante el cual la planta absorbe básicamente Carbono, destinado a la formación de estructuras celulares (celulosa) que representan el 80% de la plantas.
Es muy importante tener en cuenta la proximidad al mar y la influencia de los vientos salinos para la creación de un huerto ecológico
¿Qué es el viento? El aire en movimiento, así que es necesario conocer los vientos dominantes en nuestra parcela o huerto, para poder modular, moderar y proteger de ellos a nuestros cultivos mediante setos, muros y/o barreras cortavientos, creando microclimas que favorezcan el desarrollo de nuestras plantas.
Es muy importante tener en cuenta la proximidad al mar y la influencia de los vientos salinos.

1.4. Agua y riegos

El agua es la sangre de la tierra. Es el elemento (mineral) en el que se disuelven las sustancias nutritivas presentes en la tierra, permitiendo a la plantas su absorción a través de la raíces e incluso a través de las hojas debido a la humedad del aire.
Es vital aprender a gestionar y dosificar el agua y los riegos de nuestros huertos, para lo cual hay que conocer los requerimientos de cada planta en todos sus ciclos vegetativos, ya que a diferentes especies de plantas, distintas necesidades hídricas (no es igual un tomate que una lechuga) y además, cada planta precisa un aporte concreto en sus diferentes etapas de crecimiento.
El exceso de riego provoca problemas de asfixia de las raíces, podredumbres y hongos, mientras que lo contrario supone una merma en el desarrollo vegetal y hace que las plantas se hagan duras (frutos duros) y con tendencia a subirse a flor.

1.5. Tierra y/o sustratos: el suelo

El suelo ES LA BASE DE LA AGRICULTURA. Proporciona a las plantas su sustento, como anclaje y como sistema de alimentación, de donde toman los Macro Nutrientes (N, P, K), los Micro Nutrientes (Ca, Fe, Bo, Mg, Mn, Cu, Zn, S,Cl) y el agua. Es, por tanto, la despensa de los vegetales.
La parte del suelo con mayor interés agronómico o capa fértil de la tierra, se encuentra entre los primeros 30 cm de profundidad (donde las raíces de los cultivos toman el agua y los elementos nutritivos) y debemos procurar no voltearla porque la enterraríamos en profundidades donde sólo pueden desarrollarse las bacterias anaerobias.
El suelo es una estructura compleja, un “Ente Vivo”, donde interactúan elementos muy diversos: minerales, materia orgánica en descomposición, millones de micro y macro organismos, que con el calor, el agua y el aire adecuados, le confieren unas cualidades muy especiales, posibilitando el desarrollo de la vida. Y para que la tierra sea más fértil en imprescindible que haya la máxima biodiversidad.
Para conocer el estado del suelo hay que valorar multitud de parámetros, de los cuales los más importantes son:

1. Físicos

  • Textura de la Tierra, que depende de la proporción de arcilla, arena, limos y materia orgánica.
  • Estructura o combinación de agregados o gránulos que forman esos limos, arcillas y arenas, que al unirse dan lugar a unidades de mayor tamaño, dejando huecos entre ellos.

2. Químicos

  • Nivel de PH, que representa la alcalinidad o acidez de la tierra. Su importancia radica en la movilidad de los elementos nutricionales de las plantas y de la actividad de los microorganismos, que sitúan su óptimo en un ph entre 5,5 y 7,5.

3-Biológicos

  • La Biodiversidad.

Tierra y/o sustratos: el suelo en un huerto ecológico

1.6. Planificación

Partiendo de la base de que el huerto es cambiante, es aconsejable hacerse con un “Cuaderno de Campo”, donde realizaremos una planificación detallada mediante dibujos y esquemas gráficos o tablas, siguiendo, por ejemplo, el siguiente guión que os recomendamos:

  • Elección de cultivos.
  • Establecimiento de bancales.
  • Labores a realizar.
  • Calendario de siembras y trasplantes.
  • Elección del espacio adecuado para cada cultivo.
  • Estudiar las mejores rotaciones de los cultivos.
  • Diseñar las asociaciones más favorables.

 
Planificación en huerto ecológicoTambién realizaremos un esbozo de la huerta con las dimensiones y forma aproximadas, a modo de PLANO, donde ubicaremos las edificaciones, cierres, árboles, setos, puntos de agua, que llamaremos «Elementos fijos o Estables».
Habrá que tener en cuenta los vientos dominantes en la zona y ver la posibilidad de emplazar nuevos elementos necesarios, según los metros cuadrados disponibles, como por ejemplo los puntos de riego, la eliminación de acumulaciones de agua de lluvia o su aprovechamiento, ubicación de los bancales, caminos, compostero, etc.
Si te ha gustado este artículo, no te pierdas el siguiente capítulo: «Qué huerto queremos, gustos y necesidades».